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Mi batalla

Anoche tuve otra épica batalla con satanás. Llego al super y no puedo evitar sonreír por el esmero del guardia porque todos entremos con el cubreboca. Lo sobrenatural cada vez me parece mas natural... Pancho, Panchooo, sal! Me gritaron desde la calle. Desperté de golpe al escuchar mi nombre, totalmente lúcido sin modorra alguna. Me sorprendí sentado en la cama tratando de asimilar si fue en mis sueños lo que escuché o era real. Sal, tienes miedo? Ahí estaba otra vez la voz. Mis perros en silencio, solo mis gatos inquietos iban de una ventana a otra y me miraban profundamente, luego se venían a mis piernas como diciendo vamos, estamos contigo. En ese momento no piensas en cosas sobrenaturales, no que chingaos. Cuando traes cola sabes que un día tal vez tu pasado te alcance. Tomé la 45 que siempre tengo cargada en el cajón de la base de la cama. Me puse mis dickies y me calcé los stacy adams. Si era mi hora de dejar éste mundo pos al menos que saliera bien línea en la nota roja. Me acord

Cada rosa tiene su espina como cada vaquero su canción

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Hay personas que se preguntan por que no bailo. Creen que estoy muy estúpido y no sé bailar. No saben el por que digo que no cuando me invitan. Si supieran la verdadera historia. Yo era un vaquero como muchos de ustedes aquí en Monterrey. Siempre traía puestas, y bien puestas mis botas vaqueras, mi cinto piteado, sombrero resistol, pantalones wrangler... En fin, un vaquero hecho y derecho. Mi troca una Ford 78 caja cortita, 8 cilindros bien arregladita, pa jalar y pa tirar chopo en los balies. Los fines de semana era de ir al Farwest Rodeo, estaba de moda en esos años. Cuando llegaba ese día ensuciaba la camioneta de lodo. Le enganchaba la traila y le aventaba unas pacas de zacate. Las botas las llenaba de caca de vaca. Si así como lo oyen. Éste look de camioneta sucia y vaquero sudado era el mejor truco para ligar morras. Ya nomás les decía que venía del rancho y que vine a vender unos becerros. Y pos que tenía unas cuantas tierras y ganado. Caían las morras. Neta que si.

Sueños Premonitorios

Últimamente duermo a toda madre, antes batallaba para dormir hoy hasta sueño. En ocasiones sucede que despierto a medio sueño, me levanto, voy al baño y vuelvo a dormir y puedo continuar con el sueño, como si hubiera puesto stop y luego play. Muchos de éstos son premonitorios. Sólo a algunas personas les cuento porque luego te miran raro y me entero que le platican a otros que me estoy volviendo algo loco. Hace un momento después de comer, me senté en el sillón a escuchar un poco de música. Mis perros y gatos descansaban junto a mi, unos encima, otros en el suelo. Entré en un sopor muy agradable hasta quedar dormido. Soñé al coyote y al correcaminos. Por fin lo alcanzaba y se lo comía. Así yo, algún día te alcanzaré en tús correrías e igual que el coyote al correcaminos te comeré mija.🤤

Es tomatito mi amor

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Me despertó el rico aroma de la sopa. Ya era medio día. Me senté al borde de la cama y aún desnudo vi a mi alrededor. Chingadamadre Panchito que andas haciendo tan lejos del infierno y tan cerquita del cielo. Mi anfitriona había puesto la chanclas de su marido al pie de la cama para evitar el piso frío. Pinche vieja cabrona que cree que soy un vale verga o que? Claro que no me iba a calzar esas mugres, capaz y me pega algo el wey o simplemente por respeto, sus chanclas son sus chanclas. Me puse mis botas y mi sombrero. Porque un hombre puede andar encuerao pero sin sombrero no mames, eso si que no. Escuchó mi chorro en el baño al miar y me gritó desde la planta baja. Le bajas y limpias la orilla. Y ya vente a comer! Me senté a la mesa, olía rico. Sopa con sabor a mamá. Me sirvió y aventó algunas tortillas calientitas. Huele rico! Y sabe con madre. Me contestó la shula. Siéntate no vas comer conmigo o que? Si, tu empieza, me gusta verte comer. En eso escucho abrirse la puerta. Lo demás

PeterParker está en la casa

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Lleg ó con los truenos y lluvias de septiembre. El ruido del agua arrullaba desde temprano mi sue ñ o. La letan í a de ladridos de mis tres perros me puso en alerta. Primero despert é y trat é de minimizar el hecho. Al notar la insistencia de mis nenes opt é por ver de que trataba. Saqu é del caj ó n la cuarenta y cinco que hered é de mi padre y le puse el cargador. Sin importarme el fr í o, en calzones y descalzo, sal í de la recamara, atraves é la sala, fui directo a la ventana del cuarto que da a la calle. Mi gata me segu í a y tambi é n investigaba mirando de un lado a otro. Baj ó corriendo y la segu í hasta la ventana de la cocina. Algo hab í a visto. Con desesperaci ó n y nervios se pon í a de pie en el vidrio tratando de llegar m á s all á . Con cautela me acerqu é y busqu é en la oscuridad. No distingu í nada. Solo el agua de la lluvia que escurr í a en el vidrio y su ruido como de tambores en la l á mina de la camioneta en la cochera.

Del amor en tiempos de megas, balas y otras mamadas

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La amaba con todos sus megas. El monitor de 21 pulgadas se iluminaba cada noche con la imagen de sus videollamadas. Largas conversaciones y noches muy cortas consumían sus datos, porque el la amaba. Así con todos sus megas. Con los dieciséis en ram de su corazón que volaba al iniciar sesión en Skype. Formatear su corazón no fue suficiente para borrarla. La partición, es ocupada totalmente por su recuerdo.

Días de Webaregia y un poco de magia en las calles.

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El día de por si pintaba raro. Tarde de inicio de año, pero con un sol bastante picoso. De esos en los que si estas en la sombra te da frío y si estas en el sol te quema cabrón. Aún tenía un par de días libres, por lo tanto no me apuraba demasiado levantarme tarde. Había decidido no ponerme horarios en estos pocos días de “libertad”. Dormir y levantarme cuando se me diera mi santa y rechingada gana. Desafortunadamente los días me resultaron demasiado cortos; apenas despertaba y unas cuantas horas después oscurecía. Pasaron varios días para decidir salir de mi cueva. Las necesidades humanas. Ya saben, comprar provisiones, salir a la lavandería, realizar algún tramite bancario que en tu días laborales pospones por falta de tiempo. En fin. Tuve que robar un poco de tiempo a mi webaregia, convivir con el mundo con el que pocas ganas tenía de hacerlo. Afortunadamente hay perros callejeros que enriquecen estos paisajes invernales semidesérticos. Terminé mis

Solo

Tarde o temprano te atreverás a estar solo. Tarde o temprano dejarás de temerle al silencio. Tarde o temprano comprenderás que la soledad no es la “ausencia de alguien” sino la desbordante presencia de uno mismo. Tarde o temprano te animarás a encontrarte solo y desnudo frente al espejo. Tarde o temprano, algún día, en alguna parte, mirarás a los ojos de alguien y no sabrás qué decir al respecto, te quedarás sin palabras para pedir un abrazo, una caricia o un beso, y allí, en ese encuentro pueden sucederte dos cosas: puede que llores y te espantes, o puedes despertar vehemente a la ilusión material de este sueño. Tarde o temprano — quizá más tarde que temprano— aprenderás que la felicidad es un estado interno. Que no depende de lo que tienes, sino de lo que eres. Tarde o temprano el vocinglero de tu mente cesará de tanto parloteo... y puede que allí te detengas a mirar el cielo y las estrellas, comprendiendo que todo lo que vibra es vacío sin forma deformando su reflejo. Tarde o tempr