viernes, mayo 30, 2014

Amén

Manejaba por la calle 5 de Mayo en el centro de Monterrey, el tráfico era lento, estaba a unas cuadras del templo a San Judas Tadeo y eran fechas de celebración. Resignado ante la lentitud de los vehículos me concentre en la música de Pink Floyd en mi reproductor.                                            
De una camioneta la vi bajarse acompañada de su madre. Veintitrés años habían pasado y el tiempo le había favorecido. Devota empedernida, la vi entrar al templo del brazo de la anciana con un porte imponente como  siempre. La conocí cuando me hablaron de un despacho de abogados después de haber dejado un sinfín de solicitudes en agencias de empleo. Llegué a la entrevista y me atendió ella, secretaria de la directora del negocio. En ese entonces era bastante inexperto y poco interesado en quedar bien con la gente, aún y cuando esta fuera una mujer con un hermoso escote y crucifijo en medio de sus tetas, por eso cuando sentí la entrevista que rayaba demasiado en lo personal me resulto imposible disimular mi molestia. Se percató de esto y dio por terminada la entrevista con un ¿“te quieres quedar con el empleo ? “ Me tomó de sorpresa y le conteste con “¿Depende de ti que me quede con el empleo?” Esto según yo para aterrizarla y recordarle que ella era solo la secretaria , no la responsable del despacho. Pero esto no la incomodo en lo mas mínimo, se encamino a un privado que estaba a unos metros de nosotros, entro y salió, se paro en la puerta de este y me hizo una seña para que me acercara. El resto del personal voltearon y me vieron cuando entre a la oficina principal. Me recibió una señora, abogada de mirada  dura, tenía mis datos en su mano y haciendo como que les daba una leída volvió la mirada hacia  la chica que estaba parada en la puerta detrás mío. Luego me vio de nuevo. Selene dice que eres la persona ideal para este puesto, si quieres quedarte, aquí se usa corbata, no importa que traigas saco o no, pero corbata siempre. Tenemos un prestigio y una imagen que cuidar, me entiendes? No tatuajes, no aretes, no jeans. Si te interesa, Selene te hará el contrato y explicara tus funciones. De momento solo asentí, me quede en la pendeja, ni chance me dieron de preguntar sueldos, horarios, etc. La pinche Selene me había dado una cachetada con guante blanco. Era la secretaria, pero tenía voz y voto y con el tiempo me daría cuenta que era querida y muy respetada entre el personal que ahí laboraba. Tenía una relación bastante parca con ellos, pero respetuosa, era el enlace entre la abogada dueña del despacho y el personal.  Yo, poco sociable en esa época con gente que no estuviera en mi frecuencia comía solo y mi relación con los demás se limitaba a las horas de trabajo y nada mas.
En un principio me incomodaba que tratara de hacerme conversación. Poco a poco se ganó mi confianza. Me regalaba dulces, me guardaba algún sándwich  a la hora de la comida, ó me llevaba un toper con algún platillo elaborado por ella para que lo probara, desafortunadamente  su interés por las cosas que pasaban en el barrio donde yo vivía terminaban molestándome, en alguna ocasión le dejé la nota roja  en su escritorio, me exasperaba no sacarla de sus casillas, doblo el periódico y lo guardo en su cajón. Sonreía como si fuera un chiste mío.  A las compañeras de trabajo  estas situaciones no les pasaban desapercibidas.
Un día estaba por comerme una deliciosa comida de cuaresma que me había llevado Selene, cuando entro una compañera y sin pedirme permiso se sentó en la misma mesa.
No vayas a hacerle daño me soltó de sopetón que se me atraganto el taco y la mire con cara de comochingadosteatrevesadirigirmelapalbaraperracabezahueca. Ash apoco no te has dado cuenta? Ella se desvive contigo, eres el único con el que platica, con nadie mas convive igual que tú, son el uno para el otro. Seguí comiendo en silencio solo echándole miradas de yacallateelpinchehocico, pero seguía hablando, así fue como me entere. La había dejado su novio poco antes de la boda, ya con invitaciones entregadas. Desde entonces se volvió mas introvertida, mas religiosa. Pero era tan fuerte que ni eso la sacó de sus casillas, siguió yendo a trabajar  como si nada hubiera pasado. La tarabilla que me platicaba esto era vecina de ella  en la colonia Las Puentes. Remató diciéndome.Cuídala es una buena chava, seria, católica, nada reventada,  y muy trabajadora, de esas ya no encuentras, y además cocina, que mas quieres?                                      
 Me dejó con una sensación culera en mi estomago, ¿Apoco a esa vieja de verdad le interesaba yo? A partir de ese día   la vi diferente, con admiración y trate de no ser tan ojete cuando me preguntaba de peleas, muertos, pandillas, etc, etc. Esta admiración se vino abajo un día, que yacíamos tirados en su recamara. Tenía días que me decía me quería pedir algo pero que le daba pena. En fin, no se atrevía a decírmelo y yo no le insistía pensando que  quería hablar de boda o formalismos a los cuales yo no estaba dispuesto a ceder. Ese día recostados en su cama, por primera vez, de su propia voz pude escuchar la versión de la amarga experiencia con su novio. No supe que decir, solo acaricie su cabello y ella en ningún momento derramo lágrima alguna. Vaya huevos de vieja pensé. Después de un silencio largo, viendo al techo me soltó algo que aún hoy me saca de onda cuando me acuerdo.                                        
¿Hasta donde me quieres?
Mas allá del cielo mi amor...                                                                        
Que pendejo, que puñetas, que imbécil. Escribo esto y me sonrojo.                         
Siguió mirando al techo y como si no hubiese escuchado mi respuesta, me dijo: Quiero  darle un escarmiento. ¿Quieres que le pongan una caliente? No, lo que quiero es que se muera. Que su familia sufra. Que su madre le llore toda la vida, así como mi madre llora a solas cuando reza y cree que no la escucho.
Me quedé helado.Me paré y le dije que no, que se había equivocado. Ahí si la vi llorar. Por favor ayúdame si no quieres hacerlo tu, dile a algún amigo tuyo, a tus vecinos a alguien, si hay problemas lo resolvemos con la gente del despacho. Tengo dinero guardado,¡Por favor ayudame!. Solo negué con la cabeza. Me puse la ropa y antes de salirme volvió a ser la inmutable de siempre. Espero esto que te conté quede entre nosotros, si te lo confíe es por que creo no eres cualquier persona para mi. ¿Me entiendes? Asentí y me salí de ahí. Me creía muy chingón, el que controlaba todo y la verdad solo era un pendejo inocente.
Estaba acostumbrado a los chingazos directos, de frente, no sabía de planes perversos. No cabía duda, me faltaba mucho por aprender de las personas. Al despacho no volví.                                                 Veintitrés años después afuera de la Iglesia de San Judas Tadeo la vuelvo a ver con su crucifijo de oro colgando entre su escote, con una veladora en la mano y su madre al brazo.

4 comentarios:

Rendan Laveriz dijo...

Una mujer con una historia oscura a sus espaldas. Me ha gustado. Un abrazo.

Fco dijo...

Muchas gracias mi estimado Rendan Laveriz por tomarte el tiempo de leerme, Ud. no se queda atrás sus historias son grandes! Saludos

Àngello dijo...

Asu madre compadre, jajajaja, la verdad a mi me han tocado parejas medias chisquis, pero nada como esto, jajajaja, saludos mi Pancho...

Francisco Salinas dijo...

Angello; De lo que te has perdido carnal, =P ja ja...