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Mostrando las entradas de octubre, 2014

Car Wash, Pensiones, Ancianos con hambre, Mucho sexo y un Wey aburrido que no sabe de que hablar

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Últimamente he andado algo depre. “No sé si sea la lluvia o este día horizontal, ¿será tal vez el peso del silencio?” (ah cabrón, esa es una canción). A veces quisiera arreglar el mundo y otras sólo tengo ganas de que se lo lleve el carajo. Bueno, este día no era uno de esos, sino de los primeros, ya me enredé como Cantinflas… Iba por la avenida Cuauhtémoc, en el centro de Monterrey, las lluvias de la semana pasada dejaron mi auto muy sucio, como si acabara de salir de un rally, pensaba llevarlo al car wash. Soy muy obsesivo y me da por ordenar todos mis gastos, separarlos con clips y guardarlos en sobrecitos etiquetados. Así que cuando hago un gasto es porque lo tengo programado; pocas veces me salgo de mi métrica, si lo hago, siento que se colapsa mi mundo. Por supuesto ya tenía contemplado el gasto del lavado. Llegué al cruce con la calle Hidalgo, me tocó la luz roja en el semáforo, entre los carros vi a un ancianito, encorvado, caminaba muy despacio y traía un vaso con el que pedía …

Noche de luna llena en invierno

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Tenía frío, el viento helado azotaba mi rostro y alborotaba mi larga cabellera. Solo llevaba puesto una vieja playera negra de un grupo de rock de los setentas y una chamarra de mezclilla que era helada como la mera chingada. Me encorvaba y metía las manos a mis bolsillos. Eran tiempos difíciles, de autoconocimiento y vagancia creativa. No tenía ganas de regresar a casa, mas bien quería destruir el mundo, que se cayera a pedazos justo como yo me sentía. Ella no quería saber mas de inmaduros pendejos, de sueños guajiros, de greñudos apestosos sin futuro. Yo me sentía morir. El centro de Monterrey estaba casi desierto, poca gente transitaba a esa hora. Caminé por la Av. Juárez hasta la calle Morelos. Uno que otro policía caminaba por esta área peatonal. Se me hizo extraño que no me detuvieran, si lo hubieran hecho se habrían dado cuenta que lloraba. Llegue a la Macroplaza y me detuve en el quiosco, cerquita de la Presidencia Municipal. Ahí corría el aire mas fuerte. ¡Pinche…